Académico entra en punto y coma tras leer un libro


No ha hecho declaraciones, claro, porque está en punto y coma.

Era una noche como otra cualquiera, es decir, oscura, cuando el académico que ocupa el sillón H muda de la Real Academia de la Lengua Española, Alfabeto Comillas, recibió un correo electrónico en su nuevo portátil. Alfabeto lo abrió con la esperanza de que fuera aquella novia de juventud, que tal vez, por fin, se había dado cuenta de su error y le pedía clemencia y volver a intentarlo. Hacía unos 35 años que Alfabeto tenía la respuesta lista. Cuál no sería su decepción al comprobar, por septuagésimoquinta vez a lo largo de año que no era su ex quien escribía. Esta vez se trataba de un ciudadano anónimo, completamente desconocido para él, que había conseguido su dirección de correo electrónico de alguna manera y le enviaba el original de una novela por si fuera tan amable de leerla y darle una opinión.

“Alfabeto”, nos cuenta su prima Eugenia, con la que comparte piso, “solía ignorar esos requerimientos. Pero era Semana Santa, y en la tele solo echaban películas de la Biblia y de Ben Hur y cosas así, de modo que tampoco tenía otra cosa que hacer. Fue una conjunción negativa de los astros”. Así que el académico abrió el archivo adjunto y comenzó a leer: “José, bajó del cuarto de arriba al cuarto de abajo; hola dijo, hola; dijo su padre…”, y así todo. “No había un signo de puntación en su sitio”, añade Eugenia mientras hace calceta. “Bueno, uno sí, pero creemos que fue un error del presunto escritor”.

Alfabeto empezó a perder el color y a sentir que la temperatura el cuerpo le oscilaba del hervor al frío y viceversa, como en un bucle. Comenzó a balbucear y cayó redondo, “redondo porque está un poco gordo”, nos aclara, siempre atenta, su prima. No era para menos: toda una vida dedicado a limpiar, pulir, dar esplendor y esas cosas a la lengua de Cervantes, para comprobar que aquí no escribe bien ni el tonto del pueblo. Alfabeto, en fin, fue llevado en ambulancia al hospital Vaya Venda, donde sigue ingresado en estado de punto y coma por error del facultativo, que es como decir del médico, que tampoco prestaba mucha atención en clase de Lengua.

La policía, por su parte, no ha declarado nada porque nadie la ha llamado.

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