“La pelusa de mi ombligo se ha convertido en un microhábitat”


Admite que tenía que haberse duchado antes

A Humberto Rebollo le picaba el ombligo y se rascaba, pero no se decidía a ducharse porque se les había roto el calentador y él es muy friolero. Solo empezó a preocuparse cuando, además del picor, empezó a notar convulsiones y actividad en la zona. Entonces, en vez de ir al médico por miedo a que durante el traslado al centro de salud implantaran el copago, se estudió el ombligo con una lupa. “Cuál no sería mi sorpresa al descubrir que ahí, entre la pelusa, habían crecido plantitas y arbolitos, y que en sus ramas habitaban algo parecido a unos monos diminutos, así como muchas especies de pájaros. Y que en el suelo había animalitos que pacían y otros que los cazaban. Era como un documental de la dos en tres dimensiones”.

Molestarle, no le moslestaba mucho. Se pasaba horas mirándose el ombligo y empezó a coger cariño a “todos esos bichitos”. “El error estuvo”, dice ahora, “en contárselo a mi mujer. Bueno, tuve que hacerlo, porque ella insistía en que me duchara de una vez, pero si me ducho los mato a todos. El caso es que ella se lo contó a la portera, la portera a la de la tienda, la de la tienda al taxista, y así se corrió la voz y se enteró todo el mundo”.

Con la perspectiva que da el tiempo,Humberto lo reconoce sin paliativos: “Tenía que haberle hecho caso a mi señora y haberme duchado antes. Ahora ya es demasiado tarde”.  Efectivamente, lo es, porque la ONU ha levantado un perímetro alrededor de su ombligo para proteger a las diversas especies de flora y fauna (“Algunas únicas en el mundo”, como el mismo Rebollo puntualiza orgulloso) que han nacido a partir de la ingente cantidad de pelusa que el susodicho acumulaba.

La mujer de Humberto, Ludovica Telodije, admite que es mejor con el perímetro, “porque antes se nos colaban hippies y ecologistas y acampaban ahí. Ahora estamos mucho más tranquilos”. Pero no por mucho tiempo, pues la ONU ya ha declarado que enviará un grupo de expertos para estudiar cómo ha surgido el microhábitat y si supone un peligro o no para el resto de la biodiversidad existente en otras zonas del cuerpo de Humberto (orejas, fosas nasales, culo, entre otras).

Mientras tanto, Humberto y Ludovica han contactado con un grupo de abogados para estudiar si denuncian al hospital donde nació él, por “dejarme el ombligo con agujero, en vez de con el nudo pa fuera, como a mucha gente”.

 

3 comentarios en ““La pelusa de mi ombligo se ha convertido en un microhábitat”

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