Desagradecido empleado de peaje de autopista no aprecia cada nuevo día como un regalo de Dios


SOLO SABE PENSAR EN GASES TÓXICOS, RUIDO, CLAUSTROFOBIA Y MONOTONÍA, Y ASÍ NO HAY MANERA

peaje

FUENTARADA, MADRID / Tal vez ciego a la belleza y alegría que el Señor le regala con cada nuevo amanecer, Abel Ponforrio, un maduro empleado de cabina de peaje de autopista con más de 15 años trabajando en la misma cabina, es incapaz de levantarse optimista, alegre y agradecido.

El cura de la localidad, que ha denunciado el caso en el boletín parroquial, no entiende la actitud de Abel. “¿Es que no se da cuenta de que levantarse cada día antes de la salida del sol, estar vivo en este planeta azul y verde, poder ir a trabajar y contribuir con la comunidad es una bendición divina?”, se pregunta retóricamente el cura en su artículo. “Tiene salud, tiene un trabajo… ¡Es un hombre afortunado, pero se siente desgraciado porque ha perdido la fe“.

Esta reportera a intentado hablar con Abel, pero las únicas declaraciones que ha obtenido han sido: “Su cambio, gracias”.

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